DOCUMENTO
Metodología
Cómo construimos cada lectura de jornada: de qué datos partimos, qué decide el modelo, cómo medimos los aciertos y dónde están los límites de lo que podemos decir.
En esta página
01 Cómo elegimos al favorito
Cada partido tiene un favorito por mercado: el equipo con la cuota más baja en una muestra estable de casas. No inventamos un favorito, lo leemos del consenso.
A partir de ahí, comparamos la cuota implícita con la estimación que producen los datos: xG, forma de los últimos diez partidos, jugadores ausentes con peso real, y partidos directos recientes.
Si el consenso y la estimación coinciden, publicamos al favorito. Si discrepan, publicamos a quién creemos y por qué.
02 Cómo medimos la cuota
La «cuota» de un partido es la mediana de varias casas, no la mejor oferta. La mejor oferta puede ser un error puntual del operador; la mediana refleja consenso.
Publicamos el rango — mínima y máxima de las casas que seguimos — para que el lector vea cuánta dispersión hay. Cuando la dispersión es alta, el mercado no está convencido.
03 Fuentes de datos
Tres fuentes principales: OpenFootball para calendarios, TheSportsDB para identidad de equipos y plantillas, Sofascore para estadísticas avanzadas (xG, ratings, posesión).
Cuando una fuente discrepa, lo mencionamos. Nunca elegimos la fuente que mejor confirma un pronóstico — eso sería pesca selectiva.
04 Cómo medimos nuestra precisión
Por cada jornada cerrada, contamos cuántos de los 15 pronósticos coincidieron con el resultado real. La precisión es la media ponderada sobre todas las jornadas con datos.
No publicamos la cifra hasta que la jornada se cierra y los resultados son oficiales. Los pronósticos vivos no cuentan: contarlos sería inflar la muestra con datos sin verificar.
05 Por qué decimos lo que no sabemos
Hay partidos donde el modelo es ciego: rotaciones masivas, lesiones de última hora, intereses cruzados al final de temporada. En estos casos lo decimos en la ficha del partido — no inventamos certeza.
También publicamos las jornadas donde fallamos más, no solo las que acertamos. Es la única forma de que el lector pueda calibrar cuánto fiarse de un pronóstico de Pizarra 15.